
Muchas veces cuándo los hombres estamos distraídos, en un momento en el cual no tenemos nada que hacer y de pronto una linda señorita pasa enfrente a nuestros ojos, automáticamente la mirada se va directo a esas curvas tan llamativas que se marcan en una falda corta, un vestido muy sensual, un escote muy llamativo o un jeans sumamente ajustado.
Este fue el caso de Antonio, un día mientras Antonio, salió al parque a pasear a su perro. Se encontraba sentado en una de las bancas que están alrededor del parque, su perro era muy juguetón y no lo dejaba quedarse mucho tiempo sentado, Antonio le lanzaba una y muchas veces más la pelota al perro, para que este saliera a toda velocidad a traer la bola. En una de tantas, ya él se sentía muy aburrido de estar jugando lo mismo con su perro. Decidió arrojar muy fuerte la pelota hasta el otro lado del parque, con el objetivo de que el perro se distrajera un poco más y no llegara tan rápido con la pelota.
El joven se sentó nuevamente en la banca a descansar, estaba muy a gusto disfrutando de su leve descanso. Cuándo de repente empezó a escuchar unos pasos, sonaban como zapatos de tacón. Antonio tenía la cabeza agachada y la iba subiendo conforme escuchaba los pasos de tacón, cada paso se significaba que Antonio levantara más su cabeza.
Volteó su mirada y con unos ojos de total admiración observó que aquellos tacones que él escuchaba, estaban puestos en unos encantadores pies, con uñas sumamente limpias y brillosas, Antonio ascendía cada vez más su mirada y llegó a los tobillos, él lo único que hizo fue seguir levantando su mirada hasta llegar a aquellas pantorrillas, sumamente sensuales, tan sensuales que los ojos de Antonio ya no pudieron seguir con esa mirada de admiración sino de sensualidad, de pasión, de deseo.
La mirada llegó hasta las piernas, unas piernas tan bronceadas color canela, que las cubría una falda muy corta, lo que provocó que el hombre quedara muy impresionado y tuviera pensamientos sumamente profundos. Antonio siguió observando lentamente cómo estaba haciéndolo, hasta llegar a la cintura, era una cintura tan marcada, unas caderas tan a la medida y un abdomen espectacular.
La mirada de Antonio llegó hasta el rostro pero por desgracia, los rayos del sol pegaban muy fuerte su reflejo sobre los ojos de este hombre y no pudo observar con exactitud el rostro de aquella espectacular figura de mujer, que había tenido el placer de observar tan detenidamente, desde los pies hasta la cintura. El pobre hombre quedó alucinado, los rayos de sol le habían afectado la vista y empezó a restregárselos para seguir observando aquel espectacular cuerpo, para que no pasara de largo sin por lo menos decirle hola. Lastimosamente no pudo lograrlo. Los rayos de sol le arruinaron la vista y solo escuchó que aquellos tacones se alejaban cada vez más, la mujer seguía su camino sin detenerse.
Antonio se acordó de su perro, y gritó ¡Scott! ¡Scott! el perro llegó inmediatamente y empezó a lamer sus dedos y Antonio restregó sus ojos con los dedos ensalivados y recuperó la vista inmediatamente. Provocó una alegría enorme en este hombre y se dió cuenta de que el perro le pudo ser útil en aquel momento de total admiración por aquel espectacular cuerpo.
Esta figura a lo mejor, impactó mucho la mente de Antonio y es por eso que su imaginación logró funcionar así. Porque no se sabe quién era, cómo se llamaba o realmente si existía o que solo en su mente se había producido esa impresionante silueta. No lo pudo descubrir ya que no logró ver el rostro de aquel cuerpo maravilloso. Lo único que sabía es que él había perdido su mirada en aquel cuerpo; a lo mejor sus ojos se fueron pegados en las piernas, en las pantorrillas o en la cintura de aquella figura, aunque no pudo ser eso porque el perro había logrado que Antonio pudiera ver de nuevo.
Lastimosamente, Scott no estaba ahí cuando Antonio había sufrido aquella ceguera, no se sabe si será porque los ojos de Antonio se fueron en el cuerpo de aquella mujer o Scott le dió la espalda a Antonio por haberlo dejado jugando solo con la pelota. El punto es que cuando la mirada de un hombre penetra en la silueta de una mujer, automáticamente nos desconectamos de la realidad y nuestro pensamiento viaja al mundo de la pasión, de la sensualidad y del morbo, lo interesante de esto es saber si somos los únicos seres en este mundo que poseemos esta mirada, porque no creo que existan otros ojos cómo los que poseemos los hombres.
va! la verdad es ke la hostori no esta mal, lo que no me gusto es no saber quie era la mujer que iba caminando, pero su pongo que el punto es resaltar un poco lo que yo llamo: la estupidez del hombre, pero ni modo, por lo demas me gustas el punto de vista que le das ala situacion de la mirada de los hombres al ver a las mujeres.
ResponderEliminarwow!!!! me gusta tu texto sos algo pikaron jejeje soy Delmy aqui te dejo la direccion de mi blog para que me comentes... xfisssssss
ResponderEliminarhttp://estoy-a-dieta-pero-como-sea-estoy-bue.blogspot.com/
Me gustó mucho tu historia, bastante interesante, aunque creo que los hombres son los únicos que tienen una mirada tan intensa. yo también te voy a dejar mi dirección de blog para que me lo comentés. Soy Marthamaría
ResponderEliminarhttp//minita-casta.blogspot.com
hola me gustó mucho tu texto. Me parece interesante que un hombre tenga el valor de admitir que lo primero que le ve a una mujer sean las curvas.
ResponderEliminarMUY PERO MUY CIERTO
ResponderEliminarQue ondas!! me gustó mucho tu texto.La verdad es que asi somos los hombres hay que aceptarlo!!!!!
ResponderEliminarhola me gusta mucho tu blog. Cuidat aqui esta mi blog xfa comentamelo
ResponderEliminarhttp://tratandodepasarredaccion.blogspot.com/
Que chivo esta este escrito JAJAJAJAJAJAJA...
ResponderEliminarEn serio que es realista. Más en este país en el que vivimos. Creo que las mujeres ya nos acostumbramos a eso. Solo espero que no seas de los que no solo ven, sino que: silvan y hasta quieren tocar...
¡jajaja!