domingo, 5 de julio de 2009

El amor, ¿palabra?, ¿sentimiento? ó ¿Qué es el amor?


Amor, palabra compuesta por cuatro letras, una razón por la cuál vivir, por la cuál llorar o por la cuál sentirse feliz para algunos. Para otros un sentimiento no una palabra, un sentimiento seguro, un sentimiento lindo, un sentimiento acogedor.

El amor para mi, no es palabra tampoco es sentimiento, ni mucho menos una serie de preguntas sin sentido, que no te llevan a nada como el título del poema. El amor para mi es sentirse en un mundo en el cuál logro saber que estoy vivo, que estoy conforme, que estoy seguro y sobre todo que e encontrado la felicidad. El amor para mi no es decir te amo hasta aburrir, decirlo solo por decir, decir que amo sin saber que es amar, decirle mi amor a alguien sin saber quien en realidad es mi amor.

Sentirse feliz, sentirse dichoso, sentirse orgulloso, sentirse acompañado, sentirse apoyado, sentirse agradecido, sentirse triste cuando la persona que amas parte para un determinado lugar. Eso es amor para mí.

No es escribir una carta con palabras rebuscadas, no es decir algo del diente al labio, no es dar sin recibir, no es amar sin ser amado. Para mi el amor es de dos partes que la componen dos personas. Porque amar es una dicha, pero sobre todo ser amado es lo más bonito de la vida.

El amor llega, fluye, crece y lo único que se debe hacer es conservarlo, cuesta porque cuando llega, nos arriesgamos a que llegue para bien o para mal, lo importante a pesar de que nos construya o nos destruya, es saber ganar experiencia, ganar valor, ganar sentido para la vida.

Porque el amor no está para odiarlo. Y ¿porque odiarlo? si el amor no es culpable de nada, ¿porque dejar de creer en el? si el amor no hay que creerlo hay que conservarlo, porque el amor no se busca, no se mendiga, no se ruega. El amor es la palabra con cuatro letras que marca a los seres humanos para siempre, porque creo que el amor vive en nuestras vidas, porque antes de existir, dos personas se amaron y decidieron con amor darnos vida.

¿Porque quejarse?, ¿porque sufrir?, ¿porque odiar? Si el amor no es para mortificar la vida de los humanos. ¿Porque buscarlo? si el amor no es un tesoro, y porque mendigarlo; si antes de amar tenemos que saber como amar y para saber eso, tenemos que amarnos nosotros mismos.

sábado, 4 de julio de 2009

La mirada del hombre


Muchas veces cuándo los hombres estamos distraídos, en un momento en el cual no tenemos nada que hacer y de pronto una linda señorita pasa enfrente a nuestros ojos, automáticamente la mirada se va directo a esas curvas tan llamativas que se marcan en una falda corta, un vestido muy sensual, un escote muy llamativo o un jeans sumamente ajustado.

Este fue el caso de Antonio, un día mientras Antonio, salió al parque a pasear a su perro. Se encontraba sentado en una de las bancas que están alrededor del parque, su perro era muy juguetón y no lo dejaba quedarse mucho tiempo sentado, Antonio le lanzaba una y muchas veces más la pelota al perro, para que este saliera a toda velocidad a traer la bola. En una de tantas, ya él se sentía muy aburrido de estar jugando lo mismo con su perro. Decidió arrojar muy fuerte la pelota hasta el otro lado del parque, con el objetivo de que el perro se distrajera un poco más y no llegara tan rápido con la pelota.

El joven se sentó nuevamente en la banca a descansar, estaba muy a gusto disfrutando de su leve descanso. Cuándo de repente empezó a escuchar unos pasos, sonaban como zapatos de tacón. Antonio tenía la cabeza agachada y la iba subiendo conforme escuchaba los pasos de tacón, cada paso se significaba que Antonio levantara más su cabeza.

Volteó su mirada y con unos ojos de total admiración observó que aquellos tacones que él escuchaba, estaban puestos en unos encantadores pies, con uñas sumamente limpias y brillosas, Antonio ascendía cada vez más su mirada y llegó a los tobillos, él lo único que hizo fue seguir levantando su mirada hasta llegar a aquellas pantorrillas, sumamente sensuales, tan sensuales que los ojos de Antonio ya no pudieron seguir con esa mirada de admiración sino de sensualidad, de pasión, de deseo.

La mirada llegó hasta las piernas, unas piernas tan bronceadas color canela, que las cubría una falda muy corta, lo que provocó que el hombre quedara muy impresionado y tuviera pensamientos sumamente profundos. Antonio siguió observando lentamente cómo estaba haciéndolo, hasta llegar a la cintura, era una cintura tan marcada, unas caderas tan a la medida y un abdomen espectacular.

La mirada de Antonio llegó hasta el rostro pero por desgracia, los rayos del sol pegaban muy fuerte su reflejo sobre los ojos de este hombre y no pudo observar con exactitud el rostro de aquella espectacular figura de mujer, que había tenido el placer de observar tan detenidamente, desde los pies hasta la cintura. El pobre hombre quedó alucinado, los rayos de sol le habían afectado la vista y empezó a restregárselos para seguir observando aquel espectacular cuerpo, para que no pasara de largo sin por lo menos decirle hola. Lastimosamente no pudo lograrlo. Los rayos de sol le arruinaron la vista y solo escuchó que aquellos tacones se alejaban cada vez más, la mujer seguía su camino sin detenerse.

Antonio se acordó de su perro, y gritó ¡Scott! ¡Scott! el perro llegó inmediatamente y empezó a lamer sus dedos y Antonio restregó sus ojos con los dedos ensalivados y recuperó la vista inmediatamente. Provocó una alegría enorme en este hombre y se dió cuenta de que el perro le pudo ser útil en aquel momento de total admiración por aquel espectacular cuerpo.

Esta figura a lo mejor, impactó mucho la mente de Antonio y es por eso que su imaginación logró funcionar así. Porque no se sabe quién era, cómo se llamaba o realmente si existía o que solo en su mente se había producido esa impresionante silueta. No lo pudo descubrir ya que no logró ver el rostro de aquel cuerpo maravilloso. Lo único que sabía es que él había perdido su mirada en aquel cuerpo; a lo mejor sus ojos se fueron pegados en las piernas, en las pantorrillas o en la cintura de aquella figura, aunque no pudo ser eso porque el perro había logrado que Antonio pudiera ver de nuevo.

Lastimosamente, Scott no estaba ahí cuando Antonio había sufrido aquella ceguera, no se sabe si será porque los ojos de Antonio se fueron en el cuerpo de aquella mujer o Scott le dió la espalda a Antonio por haberlo dejado jugando solo con la pelota. El punto es que cuando la mirada de un hombre penetra en la silueta de una mujer, automáticamente nos desconectamos de la realidad y nuestro pensamiento viaja al mundo de la pasión, de la sensualidad y del morbo, lo interesante de esto es saber si somos los únicos seres en este mundo que poseemos esta mirada, porque no creo que existan otros ojos cómo los que poseemos los hombres.

miércoles, 1 de julio de 2009

Semana Santa como un tiempo especial


Al hablar de la Semana Santa como un tiempo especial, cabe mencionar que esta época del año es una semana en donde celebramos la muerte y resurrección del señor Jesucristo. Sin embargo, muchas de las personas no le dan tanta importancia a esta tradición e invierten su tiempo en vacacionar y disfrutar paseos en familia.

La tradición de la Semana Santa se va convirtiendo más que todo en una costumbre para los salvadoreños y no toman en cuenta lo que en realidad es el verdadero significado de la Semana Santa.

Todos los salvadoreños ocupamos esta época del año para ir a la playa, al cine, salir con la novia, en fin, la gente invierte más su tiempo en vacacionar que en celebrar esta tradición. Lo normal sería que las personas se quedaran en su casa orando y haciendo rituales de agradecimiento, todo esto empieza desde el día jueves con la famosa “procesión del silencio”.

El día viernes es el día del vía crucis, continua el día sábado que es el llamado “sábado de gloria” y terminan el domingo que es el día más esperado, ya que se celebra la resurrección del señor Jesucristo. Esta tradición de celebrar estos acontecimientos, cada año que pasa se va perdiendo para muchos salvadoreños; sin embargo, no podemos generalizar, ya que para la Iglesia católica esta época es de mucha alegría y agradecimiento hacia el Todopoderoso.

Para mí personalmente es un tiempo de agradecer todas lo que Dios nos da, pero desde mi punto de vista esto no debería de ser específicamente solo esta semana, sino todos los días de nuestras vidas, ya que el señor Jesús murió por todos nosotros para limpiar nuestros pecados. La Semana Santa no es un recordatorio de lo que le debemos a Dios, sino que para mí cada día es santo, ya que Dios es tan misericordioso que cada día al despertar, le deberíamos de agradecer infinitamente por habernos permitido abrir nuestros ojos un día mas y que nos permitió despertar con bien.

Para concluir, solo necesito decir que la Semana Santa a mí manera de pensar no debería de ser solo una semana sino todas las semanas que Dios nos permite vivir, ya que por su infinita misericordia nos mantiene vivos todavía.

El dia final



Este video sinceramente me impacta mucho y me agrada muchisimo compartirlo con todos, me interesa muchisimo tu opinión, quiero saber que piensan de la enseñanza del video.

Investigacion de acontecimientos abajo de la tierra




En lo personal este viedeo me gusta mucho, por lo que nos relfeja y nos da a entender, si ustedes le ponen mucha atencion me entenderan porque. No es en si el video lo que me gusta sino, el mensaje del final. Me interesa mucho tu opinión.

Mi habitación un lugar para descansar


Cuando llego a mi cuarto, veo alrededor y solo me doy cuenta de que es el lugar más tranquilo en el cual puedo estar. Tengo una gran libertad; que conforme pasan los minutos, se convierte en comodidad. Mi habitación tiene una gran ventana, en la cual se puede ver la calle de enfrente de mi casa. Por delante de mi cama, está el mueble en donde está el televisor; a la par tengo mis perfumes, mis lentes y mis demás accesorios, ahí también coloco mi cartera, mi dinero y mi celular. En la parte de abajo del mueble tengo el play station con todos los discos y los juegos. En mi armario está mi ropa, los cubre camas, los zapatos y los cinchos.

En realidad, mi cuarto es el lugar de mi casa que más ordenado está. No lo digo por presumir, sino porque a mí me gusta mantenerlo ordenado y limpio; porque es donde descanso y me mantengo más tiempo. El color de mi habitación es blanco, las paredes están tapizadas de pósters y escudos del mejor equipo del mundo el Real Madrid.

Mi habitación la comparto con mi hermano, mis amigos me dicen que tengo la mala fortuna de compartir mi lugar de descanso. Sin embargo en lo personal no me incomoda, ni me molesta compartir la habitación con él, porque es divertido compartir la habitación con alguien, sobre todo cuando es tu hermano, ya que puedes molestar, platicar y quedarte viendo televisión junto a alguien. Aunque peleamos mucho y tenemos muchas diferencias, mi hermano es indispensable en mi vida, y me alegra compartir el lugar de descanso con él.

Considero que mi habitación es el lugar en el cual tengo mis momentos de inspiración más profundos, ya que es relajante ponerme a meditar acostado en mi cama. Siento que me concentro más. Además me hace recordar momentos especiales de mi vida, algunos tristes y otros momentos memorables y felices. Creo que mi habitación es el lugar en el cual yo nunca faltaría y que si me quedara sin nada material en esta vida, lo que más me doliera perder fuera mi cuarto y mi cama. Cuando hace calor me gusta poner el ventilador a toda velocidad, pero cuando hace frío, me gusta acostarme con frazadas calientes y dormir hasta que los rayos de sol atraviesen mi ventana.


Creo que para la mayoría de las personas la habitación es un lugar esencial en sus vidas; por eso le llamo un “lugar para descansar”. Este significado va más aya de lo que podemos analizar, ya que si quiero concentrarme en algo o en alguien y me dan ganas de descansar, lo primero que quisiera es mi cama y mi habitación.

La vida en un coco


Solo me preguntaba ¿donde estaba?, ¿por que estaba? y cómo llegué aquí? Lo único que sé, es que me encontraba en un lugar con un ambiente muy fresco, en donde podía sentir un olor muy sabroso, que se me hacía familiar y que me provocaba una sensación; que se me hacía agua la boca.


Agua era la que llegaba a mis rodillas en este lugar, no tenía ni la más mínima idea de por qué había agua ahí. El extraño lugar era oscuro, no alcanzaba a ver casi nada, solo lograba ver un orificio en el techo y un tubo que atravesaba ese agujero. Mi único remedio para descubrir en donde me encontraba, era que lograra salir por el orificio. Me senté y me puse a pensar. El agua me logró cubrir hasta la cintura mientras estaba sentado, solo me preguntaba ¿como había llegado ahí? Analicé bien y llegué a la conclusión de que no descubriría la respuesta para esta pregunta.


Seguí buscando explicaciones del porqué me encontraba ahí; sin embargo no logré respuestas, ni mucho menos acordarme de nada. Después de tomarme mi tiempo para pensar, mejor decidí intentar salir de ahí y la única manera de hacerlo era escalar el tubo y poder llegar hasta arriba del orificio. Empecé mi travesia para salir de aquel lugar y en mi primer intento resbalé y caí al agua. Volví a intentar una segunda vez y cuando estaba por llegar al agujero, nuevamente resbalé y caí al agua, no me rendí y con más empeño intenté la tercera vez consecutiva, empecé a trepar el tubo y ya para terminar y lograr salir, el tubo se hundio y volvi a caer al agua.


Cuando me encontraba tirado en el piso lleno de agua, me sentía molesto, con una impotencia de saber que el único medio para poder salir de ahí, se había derrumbado. En un momento tenía ganas de gritar para sacar mi furia, mi decepción, quería golpear aquellas paredes que solo reflejaban un color blanqucino. Después de todo esto, de repente empecé a sentirme un poco incómodo de mi piel me sentía como pegajoso y solo sentía un olor de agua dulce como de coco, me di cuenta que estaba empapado de agua de coco, que en las paredes tenía coco en abundancia y que aquel tubo que se derrumbó conmigo, en realidad era una pajilla.


Empecé a reir como nunca, lloraba de la risa, descubrí que me encontraba en un coco y que jamás iba a poder salir de ahí. Pero me sentí conforme y me resigné a que ahí iba a estar el resto de mi vida. Me puse a pensar que de hambre no me iba a morir, de sed tampoco, lo único que me podía pasar era que me aburriera de comer coco y tomar agua dulce.


De lo contrario, tenía lo necesario para seguir viviendo con normalidad; en fin, era el único camino que me quedaba, ya que por mucho que renegara, no iba a solucionar nada. Por mucho que gritara, nadie me iba a escuchar. Y por mucho que deseara salir de ahí, nunca iba a poder lograrlo. La vida en un coco no es genial, ni mucho menos normal, pero es una reflexión para que todos nos demos cuenta de lo que tenemos y que lo aprendamos a valorar, que hay cosas que por mucho que las queramos cambiar, no podemos construir un mundo según nosotros. Sino que solo queda hacerle frente a la vida y aprender a aceptar y amar lo que tenemos.